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Eugenio Garcés y el concepto de “paisaje cultural” en la arquitectura

El profesor Eugenio Garcés es una figura fundamental para la comprensión actual de la escuela de Arquitectura de la UC.

A lo largo de su trayectoria, su labor investigativa y docente impulsó la introducción del concepto de «paisaje cultural» en la enseñanza y la investigación, expandiendo la comprensión del patrimonio desde el objeto arquitectónico aislado hacia una dimensión territorial integral.

Como primer director del Magíster en Arquitectura de la UC (MARQ), sentó las bases de una cultura de investigación proyectual que hoy define a las nuevas generaciones.

En la siguiente entrevista, Garcés reflexiona sobre su paulatino proceso de maduración conceptual, el debate legislativo en torno a la nueva Ley de Patrimonio y los desafíos estratégicos que enfrenta la academia ante las transformaciones urbanas contemporáneas, además de abordar el impacto de la inteligencia artificial en la formación profesional en arquitectura.

Gracias a tu trabajo investigativo, se ha introducido en Chile el concepto de «paisaje cultural», empujando a la academia a expandir el patrimonio desde el objeto arquitectónico hacia una dimensión territorial más amplia. ¿Cómo fue ese proceso de maduración conceptual a lo largo de su investigación y docencia?

EG: El proceso de maduración conceptual, a lo largo de mi investigación y docencia, fue paulatino. Ya lo había tratado en mi Tesis Doctoral sobre las oficinas salitreras de la región de Antofagasta (sin conocer aún el concepto). El año 2004 fui invitado por Joaquín Sabaté (ETSAB), a incorporarme a un proyecto ALFA (América Latina Formación Académica), gracias a la sugerencia de Joan Busquets, mi tutor de la tesis en la mencionada ETSAB. El proyecto estuvo centrado en el tema de los paisajes culturales. Entre 2004 y 2006, participamos en seminarios en Córdoba, Montevideo, Rosario, Buenos Aires y Santiago,

Ya introducido al tema de los paisajes culturales, decidimos relacionarlo con Chile. Para ello, llevamos a cabo una relación entre docencia e investigación, en la que analizamos diferentes aspectos de la construcción del territorio en Chile, referida al proceso de apropiación y adaptación del espacio geográfico chileno por parte de los distintos grupos humanos, a lo largo de la historia (y de la prehistoria). De esta manera, fuimos estableciendo los conceptos relacionados de paisaje, cultura y territorio, en los talleres de investigación de pregrado y, luego, con el curso paisajes culturales, de los magister de patrimonio cultural y de arquitectura del paisaje. Tanto en los talleres como en los cursos, se desarrolló una dinámica académica que vinculaba los aspectos teóricos, sobre paisaje, cultura y territorio, con los trabajos de investigación que iban desarrollando los estudiantes, muchos de los cuales culminaron con artículos y presentaciones PPT. De esta manera, fuimos construyendo un acerbo sobre los paisajes culturales en diversas partes de Chile.

En 2022, organizamos el Seminario Paisajes Culturales en Chile, con presencia Internacional e interdisciplinaria. Fue una actividad que reunió, por primera vez, a las unidades académicas de arquitectura y arte en una instancia de reflexión interdisciplinar, promovida por los Programas de Magíster en Patrimonio Cultural y de Arquitectura del Paisaje, con el apoyo del Centro del Patrimonio Cultural. Se incorporó una escala más amplia, que abarca el territorio en su condición de paisaje, y el patrimonio, en tanto historia y cultura, asociadas con el legado de las comunidades. En esa ocasión, se presentó el libro Paisajes Culturales en Chile, editado en Barcelona y en Santiago, que incluyó numerosos autores (Ediciones UC, 2022), acompañado por el libro Chile. Paisajes Culturales, de Eugenio Garcés(Ediciones UC, 2022).

De hecho, muy probablemente gracias a tu trabajo, la nueva Ley de Patrimonio que se discute en el Congreso debate la incorporación -o no- de los “paisajes culturales” en su redacción final…

EG: La nueva Ley de Patrimonio, fue formulada por Emilio De la Cerda, como subsecretario del Patrimonio Cultural, durante el segundo gobierno del presidente Sebastián Piñera (2018-2022). Tengo entendido que, durante ese gobierno, fue aprobado por la Cámara de Diputados. En el momento actual, depende de su aprobación por el Senado, en su redacción final. En el gobierno del presidente Piñera, Emilio invitó a Joaquín Sabaté y a mi persona, a analizar la ley (en el capítulo dedicado a los paisajes culturales), y formular las sugerencias que estimábamos pertinentes. No es este el momento de exponer nuestros comentarios. Sin embargo, es conveniente decir que el tema de los paisajes culturales fue integrado en un proyecto de ley de patrimonio cultural con el objetivo, mucho más amplio, de situar a los paisajes culturales como una de las categorías que se incluyen en el patrimonio material (tangible) e inmaterial (intangible). Integran el “legado de la experiencia y el esfuerzo de una comunidad”, en la medida que poseen un valor como “herencia de una sociedad”, que ha actuado y actúa en un territorio específico, que alcanza una condición de “construcción humana” (Sabaté, 2020).

A la luz de tu trayectoria, ¿Cómo evalúas la comprensión que tiene el Estado sobre esta noción?

EG: Para evaluar la comprensión que tiene el Estado sobre la noción de paisajes culturales, hay que referirse a la historia, en Chile, del concepto de patrimonio. La primera ley de Patrimonio es de 1925, la cual creó el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). Es interesante señalar que la Carta de Atenas, primer acuerdo europeo (internacional), orientado a la conservación y restauración del patrimonio histórico y artístico, es de 1931. En nuestro país, la ley de 1925 fue reemplazada por la Ley de Monumentos Nacionales, de 1970. La nueva ley expandió la protección del Estado, incorporando categorías como las Zonas Típicas y los Santuarios de la Naturaleza. A su vez, en 2017 se creó el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Se mantuvo la Ley de 1970, y se reestructuró con la creación del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural. Se aproxima al concepto de paisaje cultural, con la declaración de monumentos históricos, zonas típicas, santuarios de la naturaleza y monumentos arqueológicos, bajo la figura de monumentos históricos o zonas típicas. Sin embargo, no define formalmente el concepto de paisaje cultural. Emilio De la Cerda (actual subsecretario del Patrimonio Cultural), formuló recientemente la idea de «conciliar el patrimonio con el desarrollo». En ese contexto, estableció que la modificación de la presente ley de Monumentos Nacionales, actualmente en trámite en el Congreso, se concentrará en los ejes de «Gestión», «Categorías» y «Modernización Cultural». (Radio Duna, 2026).

¿Qué elementos consideras insustituibles para que el patrimonio territorial quede verdaderamente comprendido y protegido en la nueva legislación?

EG: Me parece que los elementos insustituibles para que el patrimonio territorial -que quedaría comprendido y protegido en la nueva legislación- son las relaciones entre memoria histórica, bienes culturales, identidades locales y equilibrios ecológicos del territorio, mediante su gestión y cuidado. Ello se conseguirá según una normativa que formule leyes específicas e instrumentos, como planes de ordenamiento territoriales, que involucren a las comunidades en la defensa y valoración de su entorno, según una gestión sustentable que integra economía, sociedad, cultura y ambiente. Estas dimensiones se pueden trabajar en un cuadro, en que las presiones de cada dimensión establecen la sostenibilidad del territorio. En cualquier caso, los patrimonios territoriales, formarían parte integrantes de los paisajes y los itinerarios culturales.

En este contexto, serían insustituibles y fundamentales los Consejos de Monumentos Nacionales, los Servicios Nacionales del Patrimonio Cultural, las Unidades de Patrimonio y Territorio y los Centros Nacionales de Sitios del Patrimonio Mundial, todos servicios descentralizados según focos regionales.

Fuiste el primer director del Magíster en Arquitectura de la UC. Al mirar en retrospectiva, ¿Cuáles fueron los mayores desafíos en materia de investigación al momento de inaugurar este postgrado? ¿Qué visión de la arquitectura buscaste impregnar en esas primeras generaciones de graduados?

El mayor desafío en investigación, al momento de inaugurar el magister en arquitectura está relacionados con el hecho de que no había en la Escuela una cultura de la investigación. Esa cultura se inició con los doctorados de Fernando Pérez, José Rosas y mi persona, aunque había habido intentos previos de investigación. En diciembre de 1990, yo había llegado de Antofagasta de hacer mi tesis doctoral sobre las oficinas salitreras. Montserrat Palmer estaba trabajando para postular a un Fondecyt sobre la “arquitectura contemporánea de la madera en Chile”, y me invitó a participar en el proyecto. Lo ganamos. Este ejemplo indica que, las instituciones relacionadas con la investigación apoyaban a aquellas en que participaba un profesor con posgrado. El Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la época, dictaba posgrados y tenía a muchos profesores con posgrado en su planta académica y, por lo mismo, desarrollaban mucha investigación. Más adelante, incorporó la vertiente territorial (IEU+T).

En el caso de nuestro magíster en arquitectura (MARQ, 1991), fue toda una novedad que se pidiese, desde un comienzo, la disposición de integrar una forma de investigación asociada con las tesis, planteando, de forma temprana el problema de la investigación en arquitectura, para obtener el posgrado. Además del magister en arquitectura, con el correr de los años, se fueron formando sucesivamente los magister en proyecto urbano (MPUR, 2007), en arquitectura del paisaje (MAPA, 2008), en patrimonio cultural (MAPC, 2015) y, en arquitectura sustentable y energía MASE, 2016). Los programas cuentan con más de tres décadas de trayectoria y cientos de egresados. Fueron generando tesis de gran interés, que han contribuido a sus respectivas disciplinas. El paso más importante, se llevó a cabo con la malla del año 2013, según la cual la vía de titulación, para los estudiantes licenciados, hace posible obtener de forma simultánea el título profesional de arquitecto y el grado académico de magíster, mediante una tesis proyectual rendida en cualquiera de los programas.

De forma complementaria, en 2004 se formó el doctorado en arquitectura, diseño y estudios urbanos, dependiente de nuestra facultad. Hay que considerar que las tendencias de los años 90 destacaron a la posmodernidad, con referentes estadounidenses como Robert Venturi, Michael Graves, Charles Moore y, en Europa, con Aldo Rossi. En Chile, se destacaron, entre otros, Cristián Fernández Cox y Cristián Boza. En el sur de madera de Chiloé, Edward Rojas. Teo Fernández, con estudios en Madrid, siguió una línea propia relacionada con el proyecto, al igual que Juan Baixas. Rodrigo Pérez de Arce, llegaba desde el AA de Londres. En este contexto humano, el trabajo de esas primeras generaciones de graduados está marcada por las investigaciones y proyectos, en el contexto de la dirección inicial de Eugenio Garcés (1991 y 1997), con docentes extraordinarios, como los profesores Germán Bannen, Humberto Eliash, Monserrat Palmer, y los ya mencionados Juan Baixas, Fernando Pérez, Rodrigo Pérez de Arce, Pepe Rosas.

En cualquier caso, Alejandro Aravena, en su disposición radical de enfocar los temas, recalcó (2026) que la investigación debiese desarrollarse mediante el proyecto. El proyecto implica la forma, la función, la estructura y el lugar, sea este urbano o rural (Fernando Pérez y otros, 1999). Un tema fundamental en las tesis proyectuales es la representación. Al respecto, Joaquín Sabaté y Alicia Novik dirigieron durante 2026 un programa titulado “Tesis Dibujadas. Representaciones gráficas para la construcción de conocimiento de la ciudad y del territorio”. En el programa participaron Jose Rosas y Germán Hidalgo. Respecto de la investigación mediante el proyecto y la habilitación profesional que conlleva al otorgar el título de arquitecto, me queda la sensación de que aún no tenemos una fortaleza adecuada para realizar y dirigir esas tesis proyectuales. Ello es pertinente, en la medida que nuestros estudiantes de continuidad deben graduarse, en los magísteres, mediante una tesis proyectual o tesis proyecto.

Frente a las aceleradas transformaciones urbanas contemporáneas, ¿Cuál es la relevancia estratégica que tiene para la escuela de arquitectura de la UC seguir profundizando y expandiendo el área de investigación en temas asociados con el patrimonio y el territorio?

EG: Respecto de la relevancia estratégica que tiene para la escuela de arquitectura de la UC seguir profundizando y expandiendo el área de investigación en patrimonio y el territorio, es conveniente señalar que la creación del conocimiento en arquitectura está vinculada con la investigación. En relación con las áreas del patrimonio y el territorio, ha surgido un concepto que las integra, cual es el de los paisajes culturales. Tiene diversas definiciones. Carl Sauer, con el artículo “La Morfología del Paisaje” (1925) señaló que “la cultura es el agente, el área natural es el medio, el paisaje cultural es el resultado.” Según Jean-Robert Pitte (1983), el paisaje cultural sería la expresión visible de la combinación de la naturaleza, las técnicas, la tecnología y la cultura humana. Para la UNESCO (1992) son bienes que “representan obras conjuntas entre el ser humano y la naturaleza, e ilustran la evolución de la sociedad y sus asentamientos a lo largo del tiempo”. Para Joaquín Sabaté (2010), “el paisaje cultural es la huella del trabajo sobre el territorio, algo así como un memorial al trabajador desconocido”.  Según Gastó y Subercaseaux (2010), “el paisaje cultural es una expresión resultante de las actuaciones de la sociedad humana, en el territorio y sobre la naturaleza, articuladas por la tecnología.”

¿Qué interrogantes te gustaría dejar abiertas para que las nuevas generaciones de investigadores tomen el relevo?

EG: Un tema central en la actualidad es el de la inteligencia artificial (IA). Creo pertinente establecer que la arquitectura siempre ha trabajado con instrumentos de apoyo, centrales en la representación del proyecto y del conjunto de instrucciones para la obra, cuáles son los dibujos, los planos, y las maqueta. En su momento se integró la computación con los programas AutoCAD, Revit, Archicad y SketchUp y otros, que han supuesto un avance sustancial para la realización de los planos de arquitectura, incorporados con las especificaciones técnicas y los aspectos constructivos. Al mismo tiempo, la representación espacial que suponen nuestras trasnochadas maquetas se ha complementado con los esqueches digitales. A su vez, para los trabajos de investigación se ha utilizado y se utiliza la internet y la IA. Uno de los problemas actuales del uso de la IA en investigación es el tema de la ética, según la cual el investigador deja constancia de sus referencias, a fin de permitir a otros investigadores discutir sus argumentos o aceptarlos para continuar construyendo conocimiento. Las interrogantes aún están abiertas para las nuevas generaciones de investigadores, que toman el relevo con el uso de la IA como un instrumento de apoyo, complementarios de los otros, y que no sustituya el trabajo del proyecto por parte del arquitecto y de la escritura por parte del investigador.

Referencias: https://arquitectura.uc.cl/ y https://fadeu.uc.cl/